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Diarios impresos
¿en jaque por la digitalización?
(Redacción
Infobrand)
Se dice que los jóvenes no leen pero esto se puede desmentir con las
evidencias: solo han cambiado y multiplicado los soportes Las nuevas
camadas generacionales digieren las noticias de otro modo.Papel versus
digitalizacion, el debate esta abierto.
`Se dice que los
jóvenes no leen pero esto se puede desmentir con las evidencias: solo
han cambiado y multiplicado los soportes. Las nuevas camadas
generacionales digieren las noticias de otro modo. Ya no hay consulta
dos veces al día sino un flujo continuo de información y en este plano
la web tiene las de ganar. Fernando Cuscuela, analista del Centro de
Investigación en Entretenimiento y Medios de la Universidad de Palermo,
pone luz sobre la nueva matriz mediática. Pero también opinan dos
periodistas de medios gráficos que postulan una buena convivencia y
larga vida para el papel.
Estamos en una
coyuntura donde todos tratan de sacar una fotografía de algo que se
mueve muy rápido. El tema de la irrupción de nuevos medios es un clásico
en el análisis comunicacional solo que esta vez parece haber mayor
activación del cambio.
Lo de internet y
su difusión cada vez más creciente está generando cambios que no se
pueden omitir aunque muchas veces resultan de difícil aprehensión. Como
coetáneos de los cambios ensayamos hipótesis y pronosticamos
evoluciones. Pero todo suele ser aproximado, parte de esta realidad es
que casi siempre pasa más rápido de lo que podemos digerir. A veces
mientras vamos asumiendo un cambio y sacando conclusiones el tren ya
pasó. Lo que hoy es exitoso puede colapsar de un momento para otro al
tiempo que algo ignoto gana fama de un día para otro. Mensajear,
googlear o mailear son neologismos que no tienen más de cinco años de
vida y hoy son lugares comunes en nuestro lenguaje cotidiano. Los
diarios y los medios impresos, con su trayectoria guttenberiana, se
erigen como gigantes prehistóricos. Algunos presagian su muerte y otros
los ven vivitos y coleando en el medio del cambio mediático.
El tema está en el
foco del debate. No por nada Jorge Lanata en su último lanzamiento de
Crítica pregonó que era el “último diario de papel” y a su vez asoció el
formato gráfico tanto a una visión romántica de la profesión como a un
destinatario poderoso. “El poder sigue leyendo el papel” dice el
periodista devenido en figura del Maipo.
Infobrand pone a disposición de los lectores tres opiniones para
tener en cuenta.
Por un lado, la de
Fernando Cuscuela, del Centro de Investigación en Entretenimiento y
Medios de la Universidad de Palermo, que enfatiza sobre el auge digital
y analiza el fenómeno sobre todo en los jóvenes.
Y por otra parte
brindan su veredicto dos periodistas: Daniel do Santos, ex editor de la
sección de Sociedad del diario Clarín y actualmente redactor de la
revista Viva, y Nelson Marinelli, editor de la sección Negocios del
diario BAE.

OPINIÓN I
Fernando Cuscuela
La realidad de hoy
hace evidente que la búsqueda de información en los medios tradicionales
está sufriendo cambios sustanciales, sobre todo en las audiencias más
jóvenes que demandan rapidez de actualización y capacidad de
interacción.
El último censo poblacional del año 2000 reveló que Argentina ha
mantenido, desde mitad del siglo pasado, una tasa de natalidad sostenida
y que la cantidad de habitantes en las últimas tres décadas ha crecido
un 60%. En otras palabras, los veinticinco millones de argentinos de los
’70 se han transformado en los casi cuarenta millones de hoy día. Esto
llevaría, por lógica consecuencia, a un incremento proporcional en la
demanda de bienes y servicios. Sin embargo, hay casos en los que esa
lógica no se cumple: el consumo de diarios de papel es uno de ellos.
Ante esta
perspectiva, cabe preguntar: ¿Dónde están los millones de nuevos
lectores nacidos en estos periodos? ¿Cuál es la razón por la que estas
cifras no condicen con el aumento de la demanda en otras áreas?
Un estudio de
Carnegie Corporation citado por el periódico Greenslade (http://www.guardian.co.uk/media/greenslade)
asegura que la costumbre de informarse a través de periódicos de papel
“se ve alterada por la intervención de gente joven familiarizada con la
tecnología que no se siente ligada a los modos tradicionales”. En este
sentido, mediante el uso de portales de Internet, de dispositivos
portátiles, de blogs y de mensajería instantánea, en la actualidad se
accede a información por métodos que desafían la función histórica de
los negocios dedicados a dar noticias y que plantean preguntas
fundamentales sobre el futuro.
Vaivenes de
lectoría
Según datos del Instituto Verificador de Circulaciones (IVC), el
promedio de ventas diarias de la mayoría de los periódicos argentinos se
incrementó a ritmo sostenido durante las décadas del ’70 y del ’80. El
medio que siempre estuvo en la cima fue el diario “Clarín” quien, si
bien en un comienzo era seguido de cerca por “La Razón” con tiradas de
semejante magnitud, pronto duplicó y hasta triplicó la cantidad de
ejemplares de sus principales rivales.
En contrapartida,
en el transcurso de la década del ’90 lentamente las cifras comenzaron a
decrecer. Ni siquiera el diario “Clarín” pudo escapar a este fenómeno ya
que, a pesar de sus conocidos intentos por optimizar continuamente su
producto, en el primer trimestre de 2008 registró un promedio de ventas
casi igual al de treinta años atrás.
Uno de los
principales efectos de la caída en las difusiones son las pérdidas de
acciones publicitarias, dado que la publicidad se está mudando
lentamente hacia los sitios interactivos online, en donde la gente puede
participar y hacer más rica la experiencia y la cercanía con las marcas.
Esto vuelve atractivos a los periódicos virtuales, ya que son los únicos
en el sector que se están beneficiando de los cambios de perspectiva y
del aumento de lectores predominantemente jóvenes.
Los jóvenes en la
era digital
Muchos creen que parte del problema actual de los diarios reside en que
los jóvenes no leen. Eso no es verdad: Nunca se ha leído tanto como
ahora. Lo que sucede es que al soporte papel y a sus productos más
tradicionales (periódicos, revistas y libros) les ha salido una
importante competencia en las pantallas ubicuas, móviles, portátiles e
interactivas porque las generaciones de hoy quieren disponer en
cualquier situación y lugar de la información que necesitan: Aquí están
los nuevos lectores, los que hacen temblar las estructuras de los medios
convencionales.
Penetración y
perfil de usuarios de Internet en Argentina
Si bien es evidente que el perfil de los usuarios de Internet en nuestro
país no varía demasiado con respecto al de los internautas del resto del
mundo, igualmente son interesantes algunos datos que aporta en este
sentido la consultora D’Alessio IROL al afirmar, por ejemplo, que el
crecimiento de los usuarios ha sido exponencial en los últimos años.
Solamente en el período 2004 - 2007 se cuadruplicaron las cifras y hoy
más de 16.000.000 de personas se conectan a la red en nuestro país.
Hablando
específicamente de los diarios online, parecería ser que los argentinos
estamos adoptando nuevos hábitos: Mientras que antes la mayoría nos
informábamos dos veces al día (al salir y al regresar al hogar), ahora
el periodismo digital nos permite mantenernos actualizados durante toda
la jornada. Este es simplemente un ejemplo de cómo el uso de Internet y
de las tecnologías móviles se está convirtiendo en herramienta
fundamental para el desarrollo social, económico e informativo.
Para la misma consultora D’Alessio IROL, Internet continuará creciendo y
proporcionando más alternativas que sus actuales funciones de
información (a través de la navegación en periódicos o en blogs) y de
comunicación (por el intercambio facilitado por e-mails y Chat.)
Asimismo, gracias a la ‘red de redes’ los más jóvenes adquirieron una
novedosa forma de socialización (conociendo gente virtualmente) y otras
fuentes de ganancia de dinero; y los adultos obtuvieron un modo efectivo
de conexión con lo que los rodea y de aprovechamiento del tiempo.
Tendencias a
futuro
Estudiosos y críticos y profetizan el final de los periódicos impresos,
argumentado que los diarios online ofrecen algo que los tradicionales no
tienen: la información en tiempo real.
Cierto es que
vivimos una revolución digital en la que los medios tradicionales van
pasando a un segundo plano para dejar lugar a aquellos en los que la
información es inmediata, casi instantánea, y con mayor cantidad de
recursos que permiten visualizar y entender de una forma más clara lo
publicado. Y es una verdad inocultable que Internet se transformó en una
competencia para los periódicos impresos por su actualización permanente
de las noticias y porque le brinda al lector posibilidades de
interacción y de respuesta antes impensadas.
Sin embargo, como
afirma Mario Tascón (el gran pionero del periodismo digital en España)
“el tiempo dirá si las nuevas tecnologías podrán salvar las virtudes que
ha desarrollado el periodismo tradicional con su fuerte compromiso
social y el contrapeso que ha ejercido hacia los poderes y sus abusos.”
Más allá de las
decisiones Editoriales, ya es inevitable que en nuestro país un alto
porcentaje de jóvenes estén haciendo evidente su preferencia por la
telefonía celular, los MP3, los diarios online y todo lo que esté a su
alcance para mantenerse informados y comunicados en cualquier momento y
lugar.
Quizá, la clave
esté en aprovechar la globalidad que permite la red para reconvertir los
productos tan útiles de antaño y para aumentar las posibilidades de
expandir el horizonte comercial. El pasado, entonces, nos ayudará a
construir un futuro mejor.
OPINIÓN II
Daniel do Santos
Sería absurdo
negar que hubo un cambio en la búsqueda de información desde los medios
tradicionales, como son el diario y las revistas principalmente, hacia
lo que son los medios “modernos”, que básicamente engloba todo lo
relacionado con Internet y la digitalización de la información. Si bien
es cierto que hay un corrimiento hacia ese sostén, la información que da
este nuevo medio es menos confiable aún que la que dan los diarios y las
revistas. Por este motivo es que estoy convencido de que las fuentes de
poder y los que toman decisiones, de donde realmente sacan la
información es desde estos medios clásicos. Quienes quieren hacer una
lectura más acabada de la realidad tienen, sin lugar a dudas, que leer
los diarios. No hay vuelta a esta realidad, y lo recomendable es leer
más de uno.
Lo que también se
suele escuchar es que hay como una tendencia de ir abandonando los
diarios de papel hacia los diarios digitales, pero yo en nuestro país no
lo veo. Puede ser que en Estados Unidos o en los países más avanzados
este fenómeno esté ocurriendo, pero a nuestro país estas cosas siempre
llegan tarde y no creo que haya una masiva baja en la venta de los
diarios de papel porque la gente lee más los digitales. No veo esta
tendencia.
En lo que tampoco
estoy de acuerdo es con ese imaginario colectivo que se ha plasmado en
la gente, de que los jóvenes actuales no leen, y que si lo hacen, leen
mucho menos que antes. La realidad es que siempre hubieron jóvenes que
leyeron y jóvenes que no. Me parece que es ilustrativo lo que dijo una
chica en un programa de televisión que le preguntaron: “¿usted lee?”. Y
la chica respondió: “Sí, los subtítulos”; como diciendo que lo único que
leía son las series de televisión o las películas. Esta clase de gente
siempre existió y seguirá existiendo; como así también hubo y habrá
jóvenes que se acercan más a los libros y les gusta leer y prefieren
leer un diario impreso, que un diario digital. No creo que sea un signo
de los tiempos esto de que se lea menos ahora.
Mi conclusión es
que la revolución digital y el avance de Internet, no pone en jaque el
poder de los diarios y las revistas.
OPINIÓN III
Nelson Marinelli
En principio creo
que no nos afectó nada la digitalización de la información. La gente que
dejó de leer los diarios de papel lo hizo por razones económicas y no
porque lo sustituya con una lectura de Internet. Es más, a partir de la
aparición de los diarios gratuitos, lo que se produjo es una
multiplicación de la cantidad de gente que lee diarios impresos; y si no
se leen y se venden más cantidad de diarios es porque los que los editan
le ponen un límite a la cantidad de ejemplares que lanzan a la calle. De
esta manera, no creo que haya una competencia entre el periódico de
papel y el digital.
Lo que está
ocurriendo es un fenómeno parecido a lo que pasó con la radio y con la
televisión. En su momento, todos aseguraban que con la aparición de la
radio primero y luego de los noticieros de la televisión, el diario de
papel iba a desaparecer. Son tonterías, porque son mercados distintos y
públicos que buscan cosas diferentes en uno y en otro medio. Y en este
caso, con el boom de Internet, creo que pasa lo mismo. Ningún diario
justifica las caídas que han tenido en sus ventas por el hecho de que
apareció Internet. En cambio, lo justifican sólo por un motivo
económico.
Además, basta con ver que mientras Clarín y La Nación modifican su
páginas Web, y aseguran que el futuro irá por ese canal, ninguno de los
dos medios dejan de sacar el diario en papel, y siguen sacando
productos, enciclopedias, libritos, más suplementos y todo es en papel.
Creo que va a
haber una tendencia a ir cambiando las formas de información de la
sociedad, pero esto no se cambia de una generación a la otra. Hay una
cierta fantasía con el tema de los jóvenes, y el diario de papel es
insustituible, aun para los jóvenes. Los jóvenes que tienen interés en
el tipo de información que se publica en los diarios y las revistas, son
lectores habituales de este medio. Quien busca una información más
profunda y más amplía, lo va a encontrar en el diario de papel sin lugar
a dudas. Hay toda una fantasía de que como el diario no es rapidito y es
algo estático, los jóvenes lo dejan de lado, y no es así. Otro tema:
aquellas personas que buscan información especializada en algún tema
particular y ahí si, Internet ofrece grandes beneficios, pero son
cuestiones completamente diferentes a la información cotidiana. |